Después de días y días y días de navegar soñaban con plantarla en medio del océano para reposar un tiempo y seguir la marcha. En la costa descubrieron ese mar verde de pasto y pudieron fundarla. De un lado, hacia el frente, hacia la mirada, el verde pampeano. En las espaldas ese río, ancho de aguas inciertas, recordaba el mar. Las embarcaciones que arribasen después la verían como instaurada en el agua. Dada la infatigable amplitud del terreno sólo comparable con la extensión del cielo, la ciudad fue un punto que disturbaba las horizontales paralelas del paisaje. Vista desde el mar una costa lejana parece sólo una silueta. La montaña o el llano son algunas de las condiciones importantes para determinar la conformación de una ciudad. Desde Valparaíso, colgada de la cordillera, hasta Buenos Aires implantada en la pampa, pasando por la ciudad de México y sus pronunciadas ondulaciones o Caracas incrustada en un desfiladero, la ciudad aparece sobredeterminada por la geografía para lucir una presentación particular. Costera o mediterránea le agregará sabor distinto a su existencia. Si es marítima, la presencia del puerto con sus enormes galpones y sus gigantescas grúas de descarga intervendrá en la configuración espacial del lugar.

En esa dirección, la ciudad es un objeto, participa del universo del volumen y, como tal, engendra diversas representaciones que se constituyen en distintas imágenes. Posee las tres dimensiones que se despliegan en el espacio. No obstante, no podemos asimilarla a una condición particular ya que su especial forma de existencia con entrantes y salientes, curvas y rectas hacen de ella una entidad inconfundible de gran expresividad.

La espacialidad citadina es una de las formas más complejas de expresarse en el espacio. Por un lado la inmovilidad de los objetos edificados cotejando con los objetos móviles y las personas que le imponen un ritmo cambiante y hasta frenético. Los edificios en altura van cambiando el rostro de la ciudad. Se elevan, como antes las catedrales, imponiendo el poder de lo divino. Actualmente son ellos, coronados por el nombre de las corporaciones que los construyeron, enviando un mensaje de su poderío para que nadie se atreva a desafiarlos. La luz inconstante le da al panorama una particular forma de existencia, modula los objetos, modifica el carácter espacial. Una pared blanca donde rebota o la manera de filtrarse entre los árboles, casas y mobiliario urbano. La luz va estableciendo diferentes imágenes de los objetos ciudadanos. Hay una relación hemisférica que alarga las sombras a medida que nos acercamos a los extremos polares. El paisaje urbano de altera y los edificios se tocan mediante este abrazo que la luz propicia.

El movimiento también configura espacialidades. Resulta una dinámica cambiante. Las cosas y los seres se mueven y el conjunto se desarticula con la misma velocidad con la que se modula. La percepción entra en el torrente y le cuesta entender esa mecánica, abrumadora y sensitiva. El propio perceptor esta en movimiento, es parte del conjunto y su desplazamiento agudízale sentido del cambio. Es más, depende de si su desplazamiento es peatonal o está montado en un vehículo y la propia capacidad para absorber la información con la que se encuentra dependerá de si es conductor o un pasajero. Sólo el cielo permanece, es telón de fondo estático cuando se encuentra despejado en tanto las nubes concurren al concierto y la presencia de la luz, ya observada, añade su propio toque a la vivacidad. Sólo el cine puede reproducir ese esplendor y los juegos de video con su multiplicidad de rotaciones otorgan una experiencia más concluyente que la propia realidad representada.

El ruido interviene en la noción de espacialidad. El que puede resultar abrumador en lo inmediato de una gran avenida por el ruido de motores y bocinas, como aquel otro que llega desde lejos en el sonido de una sirena policial, el silbato de un barco o el chiflido de una locomotora. Todo contribuye a dar una dimensión de la ciudad que no podemos ver sino en lo inmediato y percibir en su complejidad.

(Fragmento)